Crónicas de la 4R: El Mejor Presidente (Muerto) de la Historia

La corrupción terminó por completo gracias a su ejemplo inmaculado. Ya no hay más huachicól en Pemex ni chayote en los medios. La mafia del poder se desmanteló por completo y ahora está al servicio del presidente. El sistema de justicia es tan eficiente que los criminales y corruptos ni siquiera necesitan pisar la cárcel; ya todos se han arrepentido y creen en el evangelio de la cartilla moral. El béisbol está en su apogeo y todos los deportistas fifís perdieron sus injustificados privilegios; de cualquier modo, a nadie le interesaban los clavados o la esgrima. El medio ambiente está sano, la relación con Estados Unidos va viento en popa y el peso se mantiene estable pese a los pronósticos de los adversarios.

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Crónicas de la 4R: El Guacamole de Donal Trun

Ante la delicada situación entre nuestro país y los vecinos del norte, una mosca fue testigo de la siguiente conversación entre Donal Trun y Manolo Lópes. Puede que haya o no haya pasado: —Yo sé mucho de aranceles y te voy a poner los mejores aranceles que jamás hayan existido. Créeme, serán hermosos —dijo Trun con su característica pedantería. —Mira… Trun. Nosotros ya estamos acabando con la corrupción. Danos tiempo. Los aguacates les van a salir muy caros a tus ciudadanos —replicó Manolo.

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Crónicas de la 4R: Carbón verde empacado en plástico

La pareja desayunó un poco de avena instantánea con una manzana perfectamente envuelta en Kleen Pack. Una vez que terminaron se dieron un beso de despedida y cada quien se subió a su auto para cumplir con sus deberes matutinos. Él llegó a la oficina en su coche sin verificar, se sentó frente a la computadora y se dedicó a pretender que trabajaba. Por suerte la había dejado prendida para que no tardara en iniciar. Ya pensaba en qué pediría para el almuerzo en Uber eats.

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4ª Resurrección: El Examen para Votar

—¿Le han ofrecido alguna recompensa o remuneración para venir a obtener su certificado de votante? —Por supuesto que no, estoy aquí por voluntad propia y porque quiero ayudar a mi país. Ya le habían advertido de esta pregunta y José había ensayado a la perfección su respuesta. Jamás echaría de cabeza al jefe sindical porque se quedaría sin trabajo o, peor aún, sin prestaciones.

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El fin

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