La 4° regresión

Hace un año que Andrés Manuel ganó las elecciones y poco más de 7 meses que gobierna de manera formal, aunque era bastante obvio que a partir del dos de julio, Enrique Peña Nieto desapareció casi por completo porque había un nuevo tlatoani, un emperador nuevo y en México como en todo el mundo aplica la máxima de ¡viva el rey! ¡muera el rey! A Calderón le sucedió igual, salió con una pésima aceptación y la ciudadanía estaba ansiosa de que regresaran los que sí sabían gobernar. 

EPN salió más bajo que Calderón y por ende la ansiedad de recibir al nuevo gobernante era todavía más alta y por las expectativas que había creado AMLO, la gente lo clamaba para salir de la miseria, para que acabara con la corrupción, con la violencia y pusiera en su lugar al güero pelos de elote de al otro lado. 

La realidad es que a siete meses, casi ocho de que tomó protesta, la violencia está peor, no hay indicios de que la corrupción haya amainado, la generación de empleo se desplomó y la economía se arrastra, no camina. No estamos mejor en ningún aspecto que sea tangible, en ninguno, no hay números que respalden alguna mejoría sensible en ningún ramo, al contrario parece que el presidente, su gabinete y aplaudidores se están aferrando a decir que no estamos tan mal y que los números no son tan lejanos de los que presumía el antiguo régimen neoliberal, conservador y fifí.

Pero durante 18 años nos vendió la idea de que los de la banqueta de enfrente eran unos ineptos, corruptos, buenos-para-nada ¿ahora por qué aferrarse a decir que los números nos son tan lejanos a lo que ellos presumían? ¿no debería estar diciendo que todo está 10 veces mejor?

Muchos dicen que 7 meses es poco tiempo para evaluar a un gobierno y estoy de acuerdo, 7 meses es un abrir y cerrar de ojos para mover a un monstruo mórbidamente obeso al que llamamos gobierno federal, pero por ende es también absurdo para catalogarlos como un buen gobierno. Parece que el hobbie preferido de los chairos hoy en día es decir que es el mejor de la historia basados en los 4 o 5 mensajes de buena fe que ha dado, más que en los números que arroja su administración. 

Más que avanzar hacía una transformación innovadora, de una política evolucionada, parece que echamos a la basura los últimos 40 años de política y nos acercamos cada día más a los tiempos del PRI de los 70 donde el presidente era amo y señor feudal. Existe un presidente al que parece no importarle la separación de poderes y quiere dictar la política ejecutiva, legislativa y judicial. No es hacer conjeturas a largo plazo, ya existe, hemos visto de qué forma se quiere entrometer en el actuar de todas las autoridades. A los diputados ya no les permite determinar cómo utilizar el presupuesto de la federación, que después de legislar es su segunda función; limitar el ejecutivo en el uso de los recursos económicos, a Carlos Salinas de Gortari se le criticó muy fuertemente por tener una partida secreta que podía usar de forma arbitraria, esa partida constaba de 4 mil millones de pesos, la que se acaba de autorizar Andrés irá de los 90 a los 160 mil millones anuales. Pero no hay que desconfiar porque él no es corrupto como Salinas, ni se les ocurra compararlos.  

Quiere desaparecer a los consejeros del INE, porque según él se les paga mucho por hacer poco, pero lo que no dice es que de esa forma controlaría las elecciones del país, ya ha nombrado a ministros de la suprema corte que se sabe son cercanos a él y sus colaboradores. 

Ha eliminado las licitaciones en varias entidades federativas del país, como en Veracruz, donde se construiría la refinería de “Dos Bocas”, ignorando por completo las reglas más básicas y universales del ejercicio de recursos en el sector público. 

La razón es simple y sólo un ciego, opositor, chayotero, miembro de la mafia en el poder no la entendería: él no es corrupto, él no es como los demás. Quien lo dice es él mismo, entonces yo creo que debe de tener razón, él ya se comprometió y no nos va a fallar. Qué alivio. 

Mientras tanto seguirá cancelando obras multimillonarias por supuesta corrupción sin ningún tipo de evidencia más que su palabra, lo bueno es que él no se equivoca. Podemos estar tranquilos y también los inversores, los contratos no importan y se pueden cancelar, el Estado de Derecho no importa y se puede ignorar, la corrupción está a todo lo que da y somos el país con más muertes de civiles sin un guerra, pero pueden venir, los invitamos a invertir en México, ya llegó quien lo va a arreglar todo, con pura buena voluntad, discursos emotivos y una narrativa sencilla para que la gente de pie le entienda. 

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