Con un México estrellado – estrellitas para el presidente.

El primero de Julio el mandatario López Obrador ha festejado en el zócalo capitalino que cumple un año de ser electo como presidente de la República Mexicana, con la explanada llena festeja que es el segundo mandatario con mayor aceptación de su población en América y ocuparía el cuarto lugar si se incluye Europa, Asia y Australia con un 64% de aprobación según la encuesta realizada por consulta Mitofsky (marzo – Junio), por lo que me gustaría remarcar que esto es un fenómeno social importante, para nadie es desconocido que los funcionarios públicos han sido considerados prácticamente enemigos por la sociedad, en general el pueblo mexicano no respeta la función publica y hasta me atrevería a decir que existe un sentimiento de odio hacia cualquier funcionario, hablemos de policías, servicio médico, diputados, senadores, gobernadores, maestros, etc., esto no es una situación repentina, sino que es el resultado de un gobierno que ha sido ajeno al pueblo durante mucho tiempo, que si realizáramos la radiografía de la situación de la sociedad mexicana, tendríamos que recordar el nivel de desigualdad social en todos sus aspectos económico, educativo, oportunidades, etc. así como la tristeza de vivir bajo la violencia permanente, en una sociedad que se siente insegura y no es para menos que cosas más atroces que las experiencias mexicanas en cuestión de inseguridad solo se pueden ver en países en guerra, extorsiones, secuestros, robos, asesinatos, etc., son situaciones donde nuestros gobiernos han considerado enfrentar desde la posición de los simios sabios, “no veo, no oigo, no hablo”. Por lo que hablar de un fenómeno social nuevo de aprobación y respeto a nuestra máxima figura en la función pública es desde mí personal punto de vista el comienzo hacia una posición de respeto de todos los cargos anteriormente citados que están al frente de nuestra organización social más representativa, gobierno. Así que daré a nuestro presidente la primera estrellita.

En términos económicos el presidente ha mantenido estable al país, aunque es cierto que la promesa de crecer al 4% es un anhelo dado que se estima una desaceleración en las economías mundiales, hay quienes hablan hasta de una recesión mundial, donde la estimación global es del 3.1%, pero como prometer no empobrece nuestros presidentes pasados se atrevieron a prometer número menos alcanzables Zedillo, Fox, Calderón y Peña prometieron mínimo tener un crecimiento del 6%. Las relaciones comerciales se ven estables en lo general, aunque con el nuestro vecino del norte nunca se sabe, hasta el momento hasta elogia las actuaciones de nuestro presidente. El peso se muestra estable alrededor de los 19 pesos en comparación al dólar, recordando el susto en enero del 2017 donde el dólar alcanzaba casi los 22 pesos o junio de 2018 donde el dólar estaba en 20.8 pesos. Por lo que en términos macroeconómicos el presidente puede portar otra estrellita.

En cuanto a las políticas públicas adoptadas en general me causan un poco de conflicto, dado a que en realidad ha propuesto una reorganización en muchas instituciones gubernamentales y en la manera en que se ejerce su presupuesto, aunque creo que es muy temprano para ver si darán resultado, debo de admitir que como cualquiera tengo una cierta resistencia al cambio, pero creo que es necesario, considerando que una política pública es básicamente una apuesta/valoración de las problemáticas sociales, una de las apuestas del presidente es que en manera de lo posible el presupuesto sociales bajen directamente a las manos de los ciudadanos, ya que se estima que entre el 80 y 60% del presupuesto aprobado para un programa o institución no llegará a la finalidad de este, ya que se quedara en gastos corrientes de las instituciones, como rentas, sueldos, transporte, etc. Por lo que los servicios públicos suelen ser poco eficientes, el conceder “dinero directo” como las becas de trabajo por medio de su programa Jóvenes Construyendo al Futuro, programa de Pensiones, o el intento de detener las irregularidades de las estancias infantiles proponiendo dar directamente el dinero a las madres de familia, ayudan a que sea eficiente el presupuesto.

Otra apuesta la cual aplaudo es la de sanar y apoyar a PEMEX, aunque los sexenios pasados se han dedicado a dejar en ruinas Petróleos Mexicanos, seamos claros, PEMEX no significa ni ha significado nunca gasolina, quienes piensan que las energías renovables y los avances harán una demanda menor a las gasolinas, probablemente tengan razón, pero pensar que PEMEX se mide desde una perspectiva de gasolina habla de una persona ignorante, el petróleo es el derivado del que vienen casi todo lo que traes puesto, desde tus tenis, zapatos, chanclas, tu chamarra, hasta los calzones son poliéster, el PET es decir, tu botella de refresco, en el que embazan tu shampoo, acondicionador, productos de limpieza, etc. tu computadora, casi todo el interior de tu vehículo, los solventes, pinturas, productos de limpieza, etc. todos estos se hacen con derivados del petróleo. México nunca ha producido gasolina, y sin tener la tecnología para hacer gasolina, fue capaz de mantener cerca del 40% del gasto federal durante sexenios. Por lo que darle un respiro y sanar a la mayor industria Nacional lo considero otra estrellita para el presidente.

Se me acaba el espacio, y aunque me falta mucho por reflexionar como el combate a la corrupción, huachicól o la guardia nacional, creo que es importante considerar que el presidente ha sido valiente en enfrentar y llamar las cosas por sus nombres, ya que López Obrador si bien puede que sea un político más, tiene al menos la intención y la valentía de generar un cambio real en estructura y organización gubernamental, ya que simplemente el hecho de generarlo era necesario para la sociedad mexicana, esperemos que las apuestas sean benéficas para nuestro país y por el momento el presidente López Obrador obtiene estrellitas, ya que las otras opciones nos hubieran seguido estrellando.  

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